Un rasgo muy característico de las calles de Castellfort son el gran número de hornacinas existentes que contienen paneles cerámicos de iconografía religiosa. Se trata de una costumbre ancestral.
Estas “capelletas” muestran diferentes advocaciones, tamaño y mérito artístico, provenientes de fábricas castellonenses y pudiendo datar de la primera mitad del s.XVIII hasta la actualidad.